Hoy vi en Tick Tock un médico veterinario que
hablaba de cómo experimentan el dolor los animales, y dijo algo que me llamo
mucho la atención y es que los animales “no sufren”… y eso, para tranquilidad
de los tutores de mascotas gerontas es algo bueno.
La palabra “sufrimiento” se suele emplear de
manera indistinta para referirse al dolor físico o malestar, sin embargo “sufrimiento”
no es sinónimo de ello.
El sufrimiento es la retroalimentación negativa
autogenerada que vuelve una situación percibida como desagradable en algo todavía
peor de lo que ya es. Es algo así como poner limón a la herida.
Una característica fundamental del sufrimiento
es que si ò si involucra al pensamiento. Nace en el preciso momento en el que
generamos un pensamiento que vuelve la situación todavía más desagradable.
Afortunadamente nuestras mascotas no hacen
esto, es decir los animales no sufren.
Para un animal un dolor físico va a ser un dolor
físico, y este puede ser leve, moderado o muy intenso. El animal va a
experimentar dolor como dolor. Y nunca va a generar un pensamiento que vuelva
su situación en algo todavía más horrible de lo que ya es. Y eso es maravilloso
y es algo que tendríamos que aprender los seres humanos.
Entender esta diferencia entre sufrimiento y
malestar físico o emocional es fundamental para comprender la forma como
nosotros experimentamos la enfermedad y la muerte a como los animales
experimentan sus enfermedades y su propio proceso de muerte.

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